Autocontrol y paciencia · El juego que para y vuelve

parar no es castigar: es la mitad del juego
Juegas, el juego se detiene, esperas a que baje un punto, y el juego vuelve. Repetido, el perro aprende que calmarse no significa perderlo todo.
Ahí está la clave: el autocontrol no le quita el placer, se lo devuelve.