El esquema general · El amor bien dado

El cariño no sobra: hace falta. Lo que cambia todo es cuándo lo entregas.
Si acaricias y hablas dulce cuando está excitado, nervioso o pidiendo, le dices «así se consigue mi amor». Si lo haces cuando está tranquilo y echado, le dices «la calma trae cariño».
Con repeticiones el perro saca su propia conclusión: estar tranquilo me conviene.