Tu estado llega antes que tú · Primero cambia el humano
Mismo humano, misma rutina → mismo perro, día tras día
No hay una edad límite ni un punto sin retorno. Lo que sí hace falta es que cambie primero la persona.
El perro responde a lo que se repite a su alrededor. Si el entorno humano repite lo mismo, el perro repite lo mismo.