Tu estado llega antes que tú · El perro te lee a ti

El aviso sale de ti antes de que exista el estímulo.
Caminas con tu perro. Aparece otro perro a lo lejos. Tu perro todavía no lo vio, pero tú sí.
En ese segundo cambia tu respiración, tu postura, la fuerza de tu mano en la correa, la velocidad de tu paso e incluso la química de tu cuerpo (tu olor).
Tu perro no necesita ver al otro perro: ya recibió el aviso desde ti. Aprende la secuencia «mi humano se pone así → después aparece un perro».