Ladra atado · Suelto juega, atado ladra

lo que cambia no es su carácter
Suelto en el campo, Cheddar se acerca, se aleja y decide él. Atado, quiere ir y la correa lo frena: lo que cambia es que se queda sin salida, no que se vuelva agresivo.
Sin escape le queda una sola respuesta: ladrar, tirar y adelantarse. Eso es frustración, y se trabaja bajando la frustración, no castigando el ladrido.
Por eso el mismo perro puede jugar bien suelto con perros con los que atado se pone imposible.