Plato, juego y energía en casa · El juego tiene principio y final
?siempre disponible: se satura y deja de interesarle
Cuando todo está disponible siempre, nada tiene valor: el perro se satura de esos objetos que ve todo el día y dejan de interesarle.
El juguete no es suyo: es tuyo y se lo prestas un rato. Cuantos más objetos son «suyos», más se desarrolla el sentido de propiedad, y de ahí pasa a la silla, al sillón, al sofá y a la casa.
Dale un juguete cada vez; cuando se canse de ese, lo guardas y le das otro. Elige pocos objetos para una sesión, empieza cuando el perro puede atender y termina con claridad guardando el objeto contigo.
No dejes sus juguetes encima del sofá o de la cama: al hacerlo le dices que ese sitio también es suyo, porque ahí está su juguete.
El juego fuerte va fuera. La casa es zona de descanso: si dentro se corre, se tira del juguete y se persigue, el perro aprende que en casa se vive activado y luego no sabe bajar.