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Llegadas, saltos y visitas · La visita entra sin mirar

El guion se acuerda antes

timbreguion y tapeteentra sin mirarsaludo tras la calma
«¡timbre!
¡a la puerta!»
Cheddar emocionado
todavía sin guion

el timbre dispara la carrera: la escena se decide antes de abrir

Antes de que la visita entre: se acuerda qué hará. Entra sin mirar, sin hablar y sin tocar al perro.

La visita lo ignora por completo durante los primeros 3 a 5 minutos: ni una mirada, ni una palabra, ni una mano. Pasado ese tiempo y con el perro tranquilo, recién puede observarlo.

Informar a la visita es parte del ejercicio, no una descortesía. Un guion de tres reglas dicho en la puerta —no lo mires, no le hables, no lo toques— evita el 90% del caos. Si la visita ya entró y se puso a saludarlo, el ejercicio de ese día se perdió: no lo corrijas encima del perro.

Prepara distancia, tapete o una separación segura. Nada de carrera directa hacia la puerta ni hacia el cuerpo de la visita.

Cuando el ladrido, el salto y el movimiento acelerado bajan de forma visible, recién ahí se permite observar u olfatear.