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❤️ ∞

Miedo, calma y recursos · Cuando el gato no baja

El gato no es el agresor

quién empieza la escena

acercamiento
impulsivo
«voy directo
a por él»
Cheddar emocionado

Sisear, golpear con la pata o quedarse en alto suele ser respuesta al acercamiento impulsivo del perro, no el origen del problema.

El gato deja de confiar justamente por esa impulsividad. Quien cambia la escena es la persona: se hace cargo y no deja que el perro descargue su excitación sobre el gato.

Primero se pide calma; después se permite oler. Oler es lo que el perro quiere, así que oler en calma es la recompensa.