Persecución y tensión · El ciclo de la persecución
el ciclo de la persecución
?El perro ve al gato, el gato corre, el perro persigue y el gato vuelve a evitarlo. Cada vuelta refuerza las expectativas de los dos.
La huida puede colocar al gato en el papel de objetivo móvil. No es maldad: es una secuencia que se ha practicado muchas veces.
En un cachorro, correr detrás del gato también es una forma interesante de gastar energía. Por eso hay que ofrecer otra actividad.
Cada huida deja resto: diez, veinte, cincuenta veces que el gato escapa y el perro se queda a medias acaban creando enfado acumulado. Al final basta la imagen del gato para que se encienda.
Por eso el problema empeora con los meses aunque nadie haga nada nuevo: no es que el perro «se haya vuelto malo», es que ha ensayado mucha frustración.