Que te deje cuidarlo · Gotas y jeringuilla

ni una palabra, ni una mirada
Durante la cura no se habla. Ni «tranquilo», ni su nombre, ni voz dulce. El silencio es parte de la técnica, no descuido.
Tampoco se le mira a los ojos ni se le deja mirar lo que hacen tus manos: si fija la vista en la jeringuilla, se queda ahí clavado.
Tú a lo tuyo, con cara de nada. Lo que no se comenta, no es un acontecimiento.