El cachorro por dentro · Tu calma es su calma
entras como entras

Voz alta, prisas y movimientos bruscos suben a cualquier cachorro. Si tú entras acelerado a la habitación, él te acompaña acelerado; y si lo tocas estando tú excitado, se lo transmites al instante.
No puedes pedirle una paciencia que tú no tienes: la espera en la puerta, el cuenco o la correa la aprende viéndote esperar tranquilo. Las seis cualidades que se te piden son calma, seguridad, paciencia, consistencia, sentido común y disciplina.
Cuando algo sale mal, la respuesta útil es aburrida: parar, callarte, cambiar de sitio y volver a empezar más fácil. En silencio se calman antes que con palabras.
El orden del trabajo: primero la relación y las reglas de cada día, después las órdenes. Con esa base, sentarse o tumbarse se aprende en minutos; sin ella, ninguna orden se sostiene.