Errores, progreso y casos reales · Paciencia que se construye
cinco segundos de espera

Si la comida llega en el instante en que la exige, aprende justo eso: no esperar. Tú quedas en el papel de servicio.
Pídele primero cinco segundos de paciencia. Otro día, diez. Más adelante, quince: lo que crece es su capacidad de esperar.
No se trata de hacerle pasar hambre ni de discutir: se trata de que la calma sea lo que abre el acceso a la comida.