Reglas claras dentro de casa · Puerta abierta no significa salir
la puerta enseña

La puerta se abre un poco. Si el cachorro avanza, la puerta se cierra delante de su nariz, sin emoción. Si espera, la puerta se abre más y llega el permiso para pasar.
El límite lo pone la puerta, no tu cuerpo: la puerta es un objeto sin emociones y tú no. Nadie lo sujeta ni lo empuja; si hace falta limitarlo, se le deja la correa puesta y se pisa la correa.
Mientras insiste, no lo miras y le das la espalda. Ladrar o lloriquear ahí es insistencia, no urgencia: responde la puerta, no tú.