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La boca y los saltos del cachorro · Visitas sin asalto

Por qué la puerta es tan difícil

entrada neutral

controla la
frontera
«suena la
puerta»
Cheddar emocionado

Una persona nueva, emoción alta, espacio reducido y un cachorro que salta: todo llega junto. El salto consigue miradas, palabras y contacto, así que se repite.

Se prepara a la visita antes de abrir: la visita entra sin mirar, sin hablar y sin tocar al cachorro, como si no existiera durante los primeros minutos.

La atención es una consecuencia: cuando las cuatro patas están en el suelo y el cuerpo se afloja, recién ahí la visita puede saludar con calma.

Los números reales de la visita: la visita lo ignora por completo los primeros cinco minutos, y solo después de tres a cinco minutos de calma real (tumbado o sentado por sí mismo) se permite el contacto. Repetido cada día, se convierte en rutina.