Casa, visitas y recursos · Territorio, coche y familia
?vigila cuando no estás
Cuidar la casa no es el problema. Cuidar cuando tú ya estás delante sí lo es: si llevas la correa, mandas tú y él solo tiene que estar tranquilo.
La regla es sencilla: cuando no hay nadie, que vigile; cuando estás tú, que ceda.
La valla se reconstruye de fuera hacia dentro. Primero un paseo con un desconocido lejos de casa, después más cerca, y al final junto a la puerta. De uno en uno, sin mirarle a los ojos.
Si se lanza a la valla y no llega, esa excitación sale por donde puede: muerde a quien tenga al lado, muchas veces alguien de la familia. En plena carga no se le toca, no se le coge del collar y no se le grita encima.