Casa, visitas y recursos · Timbre y visitas

la línea de la puerta
Cuanto más cerca de la puerta está Cheddar, más se enciende. Antes de abrir se le saca de ahí: hay una línea invisible que no cruza, y él se queda detrás de ti, nunca delante.
Si va delante, controla él la escena. Si va detrás, quien decide quién entra y hacia dónde va eres tú.
Excitado: nadie lo mira ni lo saluda. Calmado: entonces sí. Esa es toda la regla, y se repite en cada visita hasta que se vuelve costumbre.
Encerrarlo en otra habitación cada vez que llega alguien no arregla nada: quita el problema de hoy y deja el de mañana igual.