Paseo y otros perros · Encuentros con otros perros

del paralelo a la nariz · nunca a la mirada fija
Los perros se identifican oliéndose, también debajo de la cola. Ese ritual es el saludo de verdad.
El perro que no usa la nariz y se queda mirando fijo es el que provoca el ataque o lo recibe. La meta del trabajo es devolverle el interés al olfato.
Se empieza con paseo paralelo a unos metros de distancia, acercándose un poco en cada sesión, y le recuperas la atención cada cinco o siete metros.
El otro perro tiene que ser tranquilo y no agresivo. Eso es una condición, no un detalle. Y nada de juguetes en el encuentro: es lo primero por lo que se pelean.