Antes de la etiqueta · Conducta observable
?describir · situar · planificar
Una conducta que parece agresiva puede tener causas muy distintas: inseguridad, protección de un recurso, fijación, excitación acumulada o una reacción ya aprendida.
Hay tres causas que casi siempre se pasan por alto. La primera es la desconfianza hacia la persona, sobre todo con la comida: si cada mano que se acerca al plato se lo ha llevado, Cheddar avisa antes de perderlo.
La segunda es el cariño sin freno. Caricias, abrazos y manoseo continuos llenan un vaso que acaba desbordándose: primero aparta la cara, después gruñe y al final hace un amago de boca.
Y muchas veces empieza mucho antes: un susto de cachorro —por ejemplo un perro adulto que le ladró— queda guardado, y tiempo después se convierte en reaccionar primero en la calle.
La tercera eres tú. Tu prisa, tu respiración contenida y tu mano apretada entran en la escena antes que cualquier palabra, y Cheddar los lee como aviso de que viene algo.
En lugar de la etiqueta, se describen hechos: mira fijamente, se tensa, cierra la boca, gruñe, ladra, se lanza, bloquea el paso, protege un objeto o muerde.
Cheddar pregunta qué sucede, con quién, dónde, ante qué recurso y desde qué distancia. Sin eso, cualquier plan es adivinar.