Antes de empezar
No es odio, es movimiento e información
Tu perro no es «malo con los gatos»: lo que lo enciende es el movimiento y la novedad. El olor llega antes que la mirada, y la mirada antes que el contacto. La primera vez no hay agresión, solo interés: quiere oler y entender qué es. La agresión se construye después, cuando el gato escapa una y otra vez: la frustración se acumula, la sola vista del gato pasa a encender ese enfado, y un gato que corre se convierte en una presa potencial. Por eso un gato quieto es solo información, y la primera impresión es información, nunca un juego.
Describe qué pasó justo antes de la reacción, en vez de ponerle una etiqueta al perro.


















